Dos paseantes distraídos han conseguido que el reloj de arena de la pena pare, que se despedace. Y seguir que el rumbo que el viento trace. Ir y venir, seguir y guiar, dar y tener, entrar y salir de fase. Amar la trama más que al desenlace.
No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro.
bien ahí con el libro de Arlt... una masa.
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