"…así como yo giro alrededor de mi centro, y creo que el mundo empieza y acaba en mí, que todo existe en función de mis dudas, así también cada uno de esos pobres diablos cree que su drama es el Gran Drama, cuando en realidad a nadie le importa un carajo, así en la tierra como en el cielo. Al fin el auto. Feliz de él. Todos sus problemas los soluciona el mecánico. Pero cuando a mí me falla un sentimiento, un pistón digamos, o mis válvulas de escape están gastadas, o la nostalgia, el sistema de encendido digamos, tiene atrasada la chispa, no hay mecánico que pueda arreglarme."
Mario Benedetti, Gracias por el fuego.
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